Francia después de los ataques, la vida sigue.

Los atentados contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado judío a principios de enero en París, así como la masacre del 13 de noviembre en un barrio multicultural de agitada vida nocturna del centro de la capital han marcado tristemente el año 2015 en Francia. Los franceses han asumido los dos dramáticos golpes con una notable unidad nacional, un afligido y apenado luto y la triste y aterradora creencia de que las desgracias puedan volver a repetirse.

Puede parecer que Francia ha recuperado la normalidad y que solo el estado de emergencia, decretado por el Gobierno la noche de los ataques en París, rompe la monotonía habitual de la nación, pero al adentrarte en la rutina del país puedes captar una relevante tristeza que se respira en las calles francesas y que sin duda afecta al comportamiento de los ciudadanos, que sacando fuerza de flaqueza continúan sus costumbres y actividades entristecidos y alarmados.

Los aeropuertos contagian su sobreprotección imponiendo ir completamente documentado en todo momento y ejecutando estrictos controles en la entrada y salida del país. Por su parte, los militares supervisan las calles y proporcionan a los habitantes la seguridad que necesitan para proseguir con sus ocupaciones y labores con normalidad.

El pasado 28 de enero, en la famosa “Croisette” de la ciudad de Cannes, tiendas, restaurantes y casas rinden homenaje con las banderas tricolores en sus escaparates, ventanas y terrazas.

Los franceses improvisan formas de mostrar su indignación y proclamar su unión como respuesta a los atentados, para ello hondean la bandera francesa, un claro gesto de libertad, fraternidad y apoyo. Sin olvidar que otra clara señal de apoyo desde un primer momento fue el hashtag #FiersDeLaFrance (orgullosos de Francia) que los internautas utilizaron desde los primeros días y que el mismo presidente ha incitado a utilizar.

IMG_9556

A todo esto se une que hablamos de un país que no termina de asumir su diversidad multicultural, así pues, las terribles escenas sucedidas el pasado año han servido de excusa y han dado alas a la islamofobia en Francia, que se ha vuelto más cruel y visible en todo el país.

A pesar de todo, Francia manifiesta un gran espíritu de fraternidad, demuestra que no ha sido abatida por las olas y sigue recibiendo a todos aquellos viajeros que desean descubrirla. París era una fiesta y esperemos que lo siga siendo.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s