Stranger Things: la conversación que no muere

Llego tarde. Lo sé. ¿Acaso queda alguien en el planeta que no haya visto ya Stranger Things? ¿Acaso queda algún medio que no haya analizado la serie ya? ¿Acaso queda alguien que no haya comprado por Internet el póster a lo vintage? ¿O alguien que no se haya planteado cambiar WhatsApp por unos walki – talkies al puro estilo de ciencia ficción ochentero de la serie? Todo el mundo habla de la serie original de Netflix estrenada el pasado 15 de julio, y todos deseamos la llegada de la segunda temporada. 


Cabe decir que no todo lo que ha recibido  Stranger Things han sido elogios, la serie ha sido el punto de atención para las críticas desde el día de su estreno. Muchos medios han tachado la serie como simplemente “entretenida”. ¿Entretenida? Mira, mis abuelos se entretienen yendo al médico, Stranger Things es pura magia.

Otros medios publican que la serie se ha limitado a usar escenas prestadas. Por supuesto que es un juego de nostalgia y referencias a todo el cine y la televisión que hizo historia hace más de 30 años (E.T, Los Goonies, Alien…), no hace falta ser un erudito para darse cuenta de eso.

Pero como sigo teniendo algo de esperanza en la humanidad, creo que algunos espectadores son lo suficientemente listos para apreciar que la serie es mucho más que un mero intento de tocarnos la fibra sensible. Las interpretacines son geniales, la química entre los protagonistas es absoluta, toda la parte artística es simplemente impresionante. Los directores (los hermanos Duffer) han sabido combinar a la perfección todos los elementos necesarios para hacer una gran serie: personajes construidos, que te importan, que son capaces de hacerte reír, llorar o aterrorizarte, una historia intrigante y adictiva, y un montón de caras desconocidas que da gusto ver actuar. 

He visto muchas muchísimas series de televisión y películas del género, pero he de decir que Strangers Things es lo mejor que han hecho hace mucho tiempo.

¿Por qué hay gente que cuando tiene delante algo bueno no puede simplemente disfrutarlo y admitirlo? 

Soho Benita, la unión hace la fuerza.

Algo está pasando.

Comerciantes decididos a concentrar energías bajo una filosofía común de comercio y consumo pausado, personificado y exclusivo. Emprendedores que buscan recuperar la originalidad de lo “hecho a mano”, que pretenden fomentar la cultura. Un núcleo de tiendas de artesanos, artistas, creadores… Gente con inquietud de hacer cosas diferentes sin salirse de la norma de la ciudad a la que pertenece, eso es Soho Benita.

Este proyecto nace en 2011 de la mano de un grupo de jóvenes de la zona situada entre la Alfalfa y la Encarnación de Sevilla, con el fin de potenciar esas calles que estaban únicamente ocupadas por comercios tradicionales. El proyecto cuenta con 18 establecimientos, los cuales siguen una línea muy parecida, pero ofertando una gran diversidad de productos. Desde librerías a restaurantes pasando por tiendas de ropa y galerías de arte. Paseamos por las estrechas y laberínticas calles típicas de Sevilla y observamos sus edificios tradicionales, pero algo ha cambiado: respiramos un claro ambiente bohemio y artesano, creativo y con fortaleza.

Tuve la oportunidad de charlar con Seleka, referente importante en el mundo del graffiti español y dueño de “Delimbo”, uno de los comercios de Soho Benita: “Hemos conseguido ubicar la zona, una zona que en principio la gente conocía únicamente por bares, ahora hemos puesto en el mapa que existen una serie de comercios alternativos. Además, Soho Benita nos aporta unión, al juntar las cualidades de unos y de otros lo que surge es mucho más grande”

Además, unidos por el compromiso cultural los integrantes de Soho Benita generan actividades en sus locales, como son talleres, exposiciones y charlas, dando así la oportunidad a jóvenes emprendedores de encontrar un espacio de autopromoción.


Rafa García Forcada, diseñador, artista y dueño de uno de los establecimientos de Soho Benita, “La Importadora” nos cuenta: “Creo que las exposiciones que se realizan en Soho Benita ayudan a los artistas a expandirse y crecer. No hablo solo como dueño de una de las tiendas de Soho Benita, sino como artista. A mí me ha ayudado a que conozcan mi obra y supongo que igual que a mí a muchos amigos y colegas. Hay varios espacios en Soho Benita donde se están haciendo cosas de ese tipo y hemos conseguido vender obras al extranjero porque están llegando noticias de todos nosotros a otras partes del mundo, con lo cual quiere decir que todo es positivo.”

Montse Caraballo, reconocida artista española la cual a expuesto sus obras en varias ocasiones en Soho Benita afirma: “Creo que cualquier iniciativa que tienda al asociacionismo para dar una mayor visibilidad a una zona de la ciudad y que se unen desde un aspecto principalmente cultural y con un tipo de negocio de Pyme, con mucha personalidad y buen hacer, es siempre algo positivo”.

Estos jóvenes emprendedores deben estar haciendo algo bien, ya que el reputado periódico The New York Times dedicó su apartado de viajes el pasado 2012 a esta nueva zona sevillana.

Francia después de los ataques, la vida sigue.

Los atentados contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado judío a principios de enero en París, así como la masacre del 13 de noviembre en un barrio multicultural de agitada vida nocturna del centro de la capital han marcado tristemente el año 2015 en Francia. Los franceses han asumido los dos dramáticos golpes con una notable unidad nacional, un afligido y apenado luto y la triste y aterradora creencia de que las desgracias puedan volver a repetirse.

Puede parecer que Francia ha recuperado la normalidad y que solo el estado de emergencia, decretado por el Gobierno la noche de los ataques en París, rompe la monotonía habitual de la nación, pero al adentrarte en la rutina del país puedes captar una relevante tristeza que se respira en las calles francesas y que sin duda afecta al comportamiento de los ciudadanos, que sacando fuerza de flaqueza continúan sus costumbres y actividades entristecidos y alarmados.

Los aeropuertos contagian su sobreprotección imponiendo ir completamente documentado en todo momento y ejecutando estrictos controles en la entrada y salida del país. Por su parte, los militares supervisan las calles y proporcionan a los habitantes la seguridad que necesitan para proseguir con sus ocupaciones y labores con normalidad.

El pasado 28 de enero, en la famosa “Croisette” de la ciudad de Cannes, tiendas, restaurantes y casas rinden homenaje con las banderas tricolores en sus escaparates, ventanas y terrazas.

Los franceses improvisan formas de mostrar su indignación y proclamar su unión como respuesta a los atentados, para ello hondean la bandera francesa, un claro gesto de libertad, fraternidad y apoyo. Sin olvidar que otra clara señal de apoyo desde un primer momento fue el hashtag #FiersDeLaFrance (orgullosos de Francia) que los internautas utilizaron desde los primeros días y que el mismo presidente ha incitado a utilizar.

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A todo esto se une que hablamos de un país que no termina de asumir su diversidad multicultural, así pues, las terribles escenas sucedidas el pasado año han servido de excusa y han dado alas a la islamofobia en Francia, que se ha vuelto más cruel y visible en todo el país.

A pesar de todo, Francia manifiesta un gran espíritu de fraternidad, demuestra que no ha sido abatida por las olas y sigue recibiendo a todos aquellos viajeros que desean descubrirla. París era una fiesta y esperemos que lo siga siendo.